En la Segunda
República se realizó un esfuerzo sin igual en los ámbitos
escolar y bibliotecario. Según el Censo
de 1930, el 40 % de la
población del país era analfabeta, con cifras todavía
superiores en el medio rural y entre las mujeres (Redondo
Abal 2012).
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Portada
del
libro
España
viva,
de Juan
Vicéns |
Desde abril de 1931 se
legisló intensamente para multiplicar bibliotecas, escuelas
y maestros. La política bibliotecaria se encomendó a dos
organismos creados por el régimen republicano: el Patronato
de Misiones Pedagógicas y la Junta de Intercambio y
Adquisición de Libros (JIAL).
Ambas
instituciones se ocuparon simultáneamente del fomento de
bibliotecas, pero mientras que el Patronato proveía de
colecciones de libros a las escuelas de pequeñas
poblaciones, dentro de un programa mucho más amplio de
extensión cultural, la Junta se ocupaba preferentemente de
municipios más grandes (Boza 2004).
Desde su origen en mayo de 1931, el Patronato, que contaba
entre sus vocales
con figuras de la talla
de Antonio Machado o Pedro Salinas, se acercó con sus
charlas, proyecciones cinematográficas, representaciones
teatrales, etcétera, a numerosas aldeas. El 60 % de su
presupuesto estuvo dedicado al Servicio de Bibliotecas,
coordinado por el poeta Luis Cernuda y los bibliotecarios
María Moliner y Juan Vicéns.
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Niños en el cine de Misiones Pedagógicas |
En junio de 1936 existían ya, dependientes del Patronato,
5.522 bibliotecas de 100 volúmenes enviadas, previa
petición, a aldeas y pequeños núcleos de población mal
comunicados en una caja junto con indicaciones para su
conservación y fichas para el control de préstamos. Se
instalaron mayoritariamente en las escuelas, donde el
maestro jugó también el papel de bibliotecario, prestando el
servicio sin retribución alguna.
En una Memoria del Patronato de Misiones Pedagógicas,
correspondiente a las actividades desarrolladas desde
septiembre de 1931 a diciembre de 1933, se informa de que,
de las 3.506 bibliotecas adjudicadas en ese período de
tiempo, correspondieron 33 a Madrid (capital) y 97 a Madrid
(provincia). Dentro de la distribución por localidades
aparece la concesión a escuelas nacionales de una biblioteca
en el Puente de Vallecas y otras dos en la Villa de Vallecas
(Patronato de Misiones Pedagógicas 1934, 174).
Por otro lado, en noviembre de 1931 se crea la Junta de
Intercambio y Adquisición de Libros para Bibliotecas
Públicas (JIAL) que se ocupará, además de la adquisición de
obras para las bibliotecas estatales y otros centros, de la
planificación del sistema bibliotecario y de la puesta en
marcha de bibliotecas municipales preferentemente en
municipios mayores de 1.000 habitantes.