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12 de septiembre de 1933.
Se aceleran las obras de la Biblioteca
Municipal. |
Según informa el periódico LA VOZ en su edición del 12 de
septiembre de 1933, se aprueba unánimemente en el pleno del
Ayuntamiento, con la asistencia de 16 concejales, la
aceleración de las obras para la instalación de la
biblioteca municipal y el nombramiento del
archivero-bibliotecario para el día 15 del mismo mes.
En la misma noticia se da cuenta de las muchas gestiones de
la alcaldía ante el Ministerio de Instrucción Pública para
la instauración de un instituto de segunda enseñanza con
capacidad para 300 alumnos argumentando que ―los vallecanos
tienen puestas sus esperanzas en lo porvenir en este
instituto, en el que sin grandes sacrificios económicos
podrán dar a sus hijos una enseñanza que hasta ahora
les ha estado vedada.
Desafortunadamente tan buenos propósitos no tuvieron éxito y
la gente de Vallecas tendrá que esperar hasta la
construcción del Instituto Tirso de Molina en 1968 para
poder cursar educación secundaria en un centro público en su
barrio.
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14 de
noviembre de 1933. Inauguración de la Biblioteca |
La biblioteca se instaló, junto a la casa de socorro,
en los bajos de la Casa Consistorial que se había trasladado
del Pueblo de Vallecas al Puente (reivindicación que los
habitantes del Puente arrastraban desde el siglo XIX y que
finalmente se había aprobado el 31 de diciembre de 1931
quedando en el Pueblo una Tenencia de Alcaldía).
En ese mismo edificio, ubicado al final del Bulevar de Peña
Gorbea, en la actual calle Puerto de Monasterio, todavía
funciona hoy la Biblioteca Municipal y el Centro Municipal
de Salud mientras que las dependencias municipales se
trasladaron a la Avenida de la Albufera en julio de 1946,
siendo alcalde Alfonso Vázquez González (Elorriaga 2001,
249).
La prensa se hizo eco de su inauguración. El 13 de noviembre
de 1933 a las seis de la tarde en una sesión solemne con la
asistencia de Don Antonio Zozaya, presidente de la JIAL,
Miguel Artigas, director de la Biblioteca Nacional y Amós
Acero Pérez, alcalde de Vallecas.
Al día siguiente comenzó a prestar sus servicios. Abría
todos los días laborables por la tarde. La sala de lectura
tenía capacidad para un máximo de 78 lectores, agrupados en
diferentes mesas del siguiente modo: varones adultos,
señoritas, jóvenes y niños. En lugares visibles se situaban
las advertencias al lector sobre cuidado de los fondos y
comportamiento en la sala de lectura.