Los responsables de las bibliotecas debían remitir extractos
trimestrales y resúmenes anuales recogiendo l
os lectores en sala y a domicilio junto con las obras
servidas ordenadas temáticamente. Aunque siempre hubo
problemas para reflejar estadísticas, algunos bibliotecarios
más cualificados realizaban escrupulosamente esa tarea como
los de Vallecas o Chamartín de la Rosa.
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Amós Acero, primer alcalde
democrático de Vallecas |
La Junta de Intercambio y Adquisición de Libros (JIAL)
publicó dos Memorias de la Biblioteca Pública Municipal de
Vallecas, ambas redactadas por su director, Felipe Mateu y
Llopis. La primera, apareció como ―Publicación núm. 10 - en
1935 y comprendía las actividades de mes y medio del año
1933 y todo 1934; la segunda correspondiente a 1935 fue
publicada en 1936 como ―Publicación núm. 12―.
La Junta de Biblioteca
El decreto de bibliotecas municipales establecía
también que el régimen de la biblioteca debía estar confiado
a una junta formada por un máximo de 10 vocales, en la que
debían figurar, además de la representación del
Ayuntamiento, asociaciones culturales o vocales por parte de
los obreros y los patronos, así como personas destacadas por
su competencia para conseguir ―una institución neutral y
abierta a todo. De hecho, las solicitudes de creación
debían ir acompañadas por certificados que acreditasen la
población, características del local, mobiliario y capacidad
de la sala, así como el acta de constitución de la Junta de
Biblioteca.
En Vallecas, la Junta de Biblioteca, en el momento de la
publicación de la primera memoria, estaba compuesta por 5
miembros: Eustaquio Pardo Zurilla como presidente, Antonio
Gutiérrez Ballesteros como secretario, Rufino Oyague Corral,
Federico Montero Prieto y el propio bibliotecario Felipe
Mateu y LLopis.
Eustaquio Pardo Zurilla era en 1935 alcalde interino de
Vallecas. El 10 de octubre de 1934, el gobierno civil de
Madrid había cesado fulminantemente al alcalde electo Amos
Acero y a todo el Consejo Municipal con el pretexto de que
había apoyado la huelga general de Asturias, nombrando una
Gestora encabezada por Eustaquio Pardo Zurilla que había
sido recaudador de cedulas personales en 1931 en Vallecas y,
que se encargó, después de la guerra civil, de la jefatura
superior de policía de Valencia.