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Galería de Arte "El Puente", una utopía hermosa y breve, nacida en 1975.
Antonio Esteban de la Antonia, vallecano de toda la vida, y ya jubilado de otros avatares, exceptuando los quehaceres artísticos, nos aporta sus recuerdos y testimonios de aquella quijotesca y necesaria aventura.
ARTICULO DE PRENSA DE LA ÉPOCA
Antonio, Piter y Pepe intuyeron todo
esto e imprimieron en los catálogos de exposición: <<Nuestra Galería
de Arte El Puente es tan sencilla como el público del lugar ciudadano
-Vallecas- donde radicamos; gente necesitada de ver y conocer pintura
tanto o más que el resto de
los habitantes de Madrid; conocimiento y visión de los cuales
habitualmente solemos estar desasistidos pro la lejanía del centro
urbano. Con ello queremos ayudar a que el arte ocupe entre nosotros el
puesto de amor y valor que justicieramente le corresponde.>>
Entremos, pues, en la peripecia humana
de estos jóvenes y de su desaparecida galería.
Esta es la respuesta de tres
trabajadores, que en sus escasos ratos libres toman la espátula o el
pincel y pintan: Antonio Esteba, camarero; José Barrero, administrativo,
y Pedro Carrillo, fresador. Sus caras estaban tristes mientras hacían
revivir para nosotras la historia de una galería de arte, montada con
mucha ilusión y sobre todo con mucho esfuerzo:
<<La primera exposición que
tuvimos fue una colectiva de pintura española en láminas enmarcadas; fue
un ensayo, para dar a conocer la galería al barrio. Duró un mes. La
siguieron otras: dibujos de Castelao, óleos de Carlos Domínguez, y tres
colectivas: de alumnos de Bellas Artes, de pintores del barrio, y otra de
dibujos realizados por niños, sobre el tema <<Las casas de mi
barro>>. También, una de pintura y escultura y otra como homenaje a
Picasso, a base de obra propia y grabados de Picasso, cedidos por la galería
Antonio Machado>> Portal por portal, buzón pro buzón; visitas a los colegios, carteles en la calle, la librería <<El Búho>> también se hizo cargo de comunicar a cada cliente la próxima inauguración, y así fue cómo El Puente procuró darse a conocer en la inmensa barriada de Vallecas. La reacción, en un principio, fue pobre. Había días en los que el número de personas reunidas en la sala no alcanzaba a diez, pero el ánimo no decayó por eso, y poco a poco se veía aumentar el número de visitantes. El día de mayor apogeo llegó con los niños de un colegio, a los que se había invitado a visitar la galería en compañía de sus padres. Los primeros momentos más parecían una continuación del juego en la calle que la visita a una galería; los chavales no sabían de qué se trataba, nunca habían visto nada parecido; pero, en contra de lo que pudiera pensarse, su reacción no se hizo esperar, y la mayoría fueron adoptando un comportamiento más serio. Mediante encuestas, se les hizo ver que no tenían por qué ser espectadores pasivos, y para ello se numeraron los cuadros, se les entregó papel y lápiz y se les dijo que podían escribir si lo deseaban el número de los cuadros que más les había gustado y por qué razón. Esto
no dejó de ser para algunos una continuación de la juerga, dedicándose
a escribir grandes barbaridades; otros, la mayoría, se limitaron a
enumerar los cuadros que les parecían más bonitos y más feos, como una
lección aprendida de memoria; y, por último, los menos expresaron no sin
dificultad a veces el porqué de su parecer. Las respuestas, muy
significativas, denotan un bajo nivel cultural y denuncian lo injusto del
cierre de esta galería, que supondría un paso más para elevarlo. EXCLUSIVAMENTE
UN CAUCE PARA LA CULTURA
Desde el primer momento se vio la
imposibilidad de mantener abierta la galería si no se percibía ninguna
ayuda exterior; el alquiler del local, los recibos de la luz, los
materiales para el enmarcado de los cuadros... comenzó a ser una carga
demasiado pesada: <<No
teníamos ayuda económica de nadie en absoluto. La pedimos, pero
nada>>
El eco de la pregunta resuena antes de
ser pronunciada: ¿y qué pasa con la venta de los cuadros? La razón es
bien sencilla: ¿Puede una galería, situada en una barriada de Madrid
eminentemente obrera, estar proyectada para la venta?
Rotundamente no, y, por si había
dudas, esta experiencia ha sido clara muestra de ello. Además, la
finalidad de El Puente no era esa. El Puente estaba proyectada
como vehículo cultural, que no tuviera que depender del poder
adquisitivo de las gentes que allí acudieran. No obstante, al ver el
abandono en que todos los sectores que deberían haber estado interesados
les dejaron (tan solo una vez hizo acto de presencia un periodista sin más
consecuencia que una reducida nota en <<Informaciones>>, y más
tarde un breve reportaje de Radio Popular), decidieron poner a la venta
pequeñas cosas. El precio de una litografía estaba en 300 pesetas. Un
pintor del barrio, Pedro Sánchez colaboró con bocetos que no vendían a
más de diez duros y fotografías tamaño cartel, que no superaban las 25
pesetas. Pero aún así las ventas eran mínimas.
Otro medio de sostener la galería
hubiera sido la existencia de un contrato entre el artista e Fuente: Periódico PUEBLO (Especial Vallecas) 28 Enero 1975
ARTICULO DE PRENSA DE LA ÉPOCA
VALLECAS Y SU GALERÍA DE ARTE "EL PUENTE"
Que a nuestro modesto entender transcurre por Pero hay más: algo que pudiera hacer que lo
fuera. Porque esta nueva "tienda" de pintura se llama El Puente, y
como su propio nombre indica, está situada en el famoso Puente de
Vallecas. Y por si fuera poco, existe al lado una librería llamada El Búho,
suponemos que en homenaje a la memoria sabia de Dependerá, como en todos los casos, de que se
aplique un esquema válido, de que no se manipulen las posibilidades desde
arriba, de que sea verdad " una galería de Vallecas para Vallecas",
de que se jueguen las cartas culturales limpiamente, de que nadie quisiera
ser más listo que el otro, de que nadie quiera tardar, de que nadie
quiera vender allí más caro. ¿Utópico? La experiencia dirá.
Aceptemos, por el momento, las palabras de Machado: "Se hace camino al
andar".
Fuente: Periódico INFORMACIONES Enero 1975
FOLLETO DE PRESENTACIÓN
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